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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Seminci. Toma I. Banquete para ‘letraheridos’

Isabel Coixet sale airosa de la difícil tarea de llevar al cine 'La librería', de la escritora Penélope Fitzgerald.

“Florence Green soy yo” dijo Isabel Coixet parafraseando a Flaubert y su ‘Madame Bovary’. Coixet, que tiene un especial apego por la Semana Internacional de Cine de Valladolid, hizo esta declaración tras recibir los primeros aplausos del Festival por su estupenda adaptación de ‘La librería’, de la novelista británica Penelope Fitzgerald. Es su segunda adaptación literaria al cine, tras Elegy’ que trasladaba a la pantalla la novela de Philip Roth ‘El animal moribundo’. Comparando ambas, es evidente que Coixet se ha mostrado mucho más cómoda en esta ocasión, quizá por esa conexión con el rol protagonista que encarna Emily Mortimer.

Florence Green es una viuda en los cuarenta que en 1959 decide trasladarse a un pequeño pueblo costero inglés y abrir una librería, para lo cual compra una antigua y abandonada casa en el centro de la localidad. Pero su sueño de ‘letraherida’ chocará con la envidiosa y dañina cerrazón de Violet Gamart (Patricia Clarkson), una especie de cacique a lo británico que le hará la vida imposible con la complicidad de varios acólitos (súbditos) y un pueblo inculto. Solo su pequeña ayudante, Christine, y un solitario personaje, Mr. Brundish, magníficamente interpretado por Bill Nighy (‘Love Actually’, ‘El jardinero fiel’, ‘Piratas del Caribe’) están de su lado.untitled

La película muestra de nuevo a un personaje femenino frente a la adversidad, pero en esta ocasión el guion no impresiona como en ‘Mi vida sin mí´ o en ‘La vida secreta de las palabras’. Y se corren menos riesgos. Aquí Coixet filma una historia de la inocencia frente al mal, que emociona, sí, pero sin sorpresas, sobre todo para los lectores de la novela. Los que vieron ayer esta adaptación salieron satisfechos del resultado. Y es que la directora de títulos como ‘Nadie quiere la noche’ (con el que clausuró la Seminci del 60 aniversario) consigue una película de bella factura rodada a la manera clásica (hay pasajes en los que la música contribuye a pensar en esas películas de los años cincuenta) y que en ocasiones recuerda el estilo de directores como James Ivory, el más británico de los directores estadounidenses.

Coixet cuenta con un reparto de lujo (es de destacar su habilidad para rodearse de buenos intérpretes) en el que destaca la contención de Bill Nighy, una contención que rezuma todo el film y que se hace especialmente intensa y por ello merecedora de aplauso en la escena en la que se insinúa más que se muestra la historia de amor entre el viejo Mr. Brundish y la fuerte en su fragilidad Florence.

Y es que la historia de ‘La librería’ no es sino una historia de coraje frente a la inquina gratuita y un canto a la victoria indirecta de los vencidos. Coixet, que durante el transcurso de la historia intercala, a modo de fundidos a negro teatrales, bellos paisajes del entorno que rodea a los protagonistas, ha dulcificado un final, más duro en el libro, siguiendo su costumbre de mostrar algo de luz al final del camino.

UNA INTENSA RUEDA DE PRENSA
También la rueda de prensa que ofreció la directora acompañada por Bill Nighy y los productores del filme terminó con aplausos. Y es que Coixet se mostró tranquila y generosa y solo respiró hondo cuando salió el inevitable tema de Cataluña, que toreó como pudo recordando aquel ‘he venido a hablar de mi libro’, en este caso de su película. Elogios mutuos entre directora y protagonista que sonaron sinceros y cómplices en una abarrotado salón del hotel Olid, donde, confundida entre los periodistas y evitando todo protagonismo, se encontraba Tina, la hija de la autora de ‘La librería’ que el viernes, mientras paseaba con su marido por Valladolid, se encontró con la sorpresa de que en la librería Oletvm estaba presentando su último libro Pilar Adón, traductora para Impedimenta de la novela de su madre. Abrazo literario.

Y es que durante unos días Valladolid es una fiesta para los amantes del cine, pero también para los amantes de la buena literatura. Ayer aplaudían en el cine Carrión.

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