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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Enterrado en vida, Arnold Bennett

Enterrado en vida narra la historia de Priam Farll, el mejor y más afamado pintor de Inglaterra, que tras la muerte de su criado Henry Leek, decide dejar en el error al médico que confunde al amo con el criado, provocando una farsa que tendrá todo tipo de consecuencias en su vida. Muerto para el mundo, Priam empezará a vivir bajo su nueva identidad.

El enredo está servido y la risa asegurada porque Priam deberá enfrentarse a la vida real de una vez por todas, dejando de lado (o al menos intentándolo) su timidez crónica. Porque su criado, que acostumbraba a gestionar los asuntos más prosaicos por él, está criando malvas, eso sí en la abadía de Westminster. Casi nada.

Priam es uno de esos personajes con los que nos encariñamos desde la primera página, alguien a quien querríamos conocer si se dejase, un individuo al que observar de cerca, todo un ejemplar de estudio de la raza humana. Pero hasta alguien como él tiene derecho a encontrar la horma de su zapato. Y esa es Alice Challice, la dosis de realidad que alguien como Priam necesita. Una mujer de una pieza, comprensiva, práctica, directa y muy paciente. Porque Priam (para ella su querido Henry ) es mucho Priam.

La vida en Putney junto a la encantadora Alice se verá interrumpida por la aparición en escena de alguien que tiene que ver con el pasado de Leek, pero también por un personaje interesado en Priam. De este modo, el secreto de nuestro protagonista se convertirá, tal y como lo fue su muerte, en un asunto de Estado. ¡En qué cosas puede entretenerse una nación!

Pero más allá de la comedia de enredo y falsas identidades, Bennett es cáustico en el tratamiento de temas como el mercantilismo del arte, las costumbres de la sociedad inglesa de la época, el papel de la prensa o la función de la justicia. Y todo ello con un sentido del humor que se contagia desde la primera página.

Lo que menos importa de Enterrado en vida es el final, nos entretiene tanto que quisiéramos que no acabase nunca, porque Priam ha conseguido formar parte de nuestra galería particular de antihéroes entrañables favoritos. Y eso que él hubiera sido más feliz conservando el anonimato.

Arnold Bennet (Inglaterra, 1867-1931) escribió Enterrado en vida en 1908, poco después de comenzar a redactar la que sería su obra más alabada por la crítica: Cuento de viejas. Gracias al posfacio a cargo de José C. Vales que acompaña esta edición, el lector podrá conocer la postura del autor frente a la novela, su modo de entender la escritura o su particular enfrentamiento con Virginia Woolf. Un autor que Impedimenta rescata para regocijo de los lectores.

Ana Doménech

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