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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Ejercicio de esgrima

Jon Bilbao perfecciona a cada nuevo libro su peculiar juego de movimientos narrativos impolutamente perfectos

Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) perfecciona, a cada nuevo libro —y ya van tres novelas y cinco antologías—, su peculiar y, a ratos, muy anglosajón don para aquello que Roberto Bolaño llamó el ejercicio de esgrima, esto es, el juego de movimientos narrativos impolutamente perfectos que huye de la monstruosidad de la novela, y que a menudo se presenta en forma de cuento, o nouvelle, un cuento de situación que, en su caso, siempre ahonda en las consecuencias del acto que lo desencadena —el fin no es el extravagante accidente de coche que se lleva por delante al hijo de tu mejor amigo, sino lo que ocurre después con vuestra amistad, eso hay en el centro de El peso de tu hijo en oro, relato de su anterior colección exploramasculinidades, Estrómboli—, en la exploración del abismo que se abre tras la toma de una decisión.

En este, subtitulado, Tríptico de la soledad, la decisión tiene que ver, claro, con el aislarse del mundo, con el confinarse en: a) una columna, b) una abrupta meseta, c) una torre, con un fin que no es el que parece: el estilita dice querer alcanzar a Dios cuando lo que pasa es que es un misántropo que se siente por encima del resto; el biólogo va en busca de nuevas especies a lugares remotos porque, en realidad, no se gusta cuando está rodeado de gente; y el misterioso inventor le teme al inevitable dolor del contacto con los demás y hace de su aislamiento una armadura. El protagonista es un protagonista mutante (con el mismo nombre: Juan) al que una mujer conecta con el mundo (Una, Elsa, Nora), y que siempre acaba librando una batalla que es una batalla con la idea misma de la soledad, que, en un momento, es una anaconda moribunda.

¿El resultado? Un valiente, a ratos arriesgadamente elevadísimo —hay fatiga y desorientación en la parábola del eremita—, de ritmo inquietante, claustrofóbico —el infierno es un helicóptero sin piloto—, y perverso —la porno red social Revival—, ejercicio de aproximación a la figura de un Robinson Crusoe que nunca naufragó sino que se instaló él mismo, a conciencia, en la isla desierta.

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