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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Lucky Jim»

Jim Dixon es un profesor universitario -lo que equivaldría en la actualidad, en el sistema español, a un profesor asociado, es decir, un profesor con todos los deberes y sin ningún derecho- inmerso en el intrigante mundo académico británico. Pero «Lucky Jim» («Lucky Jim», 1954, primera novela de Kingsley Amis; por cierto, excelente elección del editor en mantener el título original) es mucho más que una novela de campus -toda una tradición en la literatura de la isla- al uso.

Dixon es un protagonista, aunque procedente de una familia plebeya, sujeto a las convenciones de la buena sociedad académica, obligado por razones profesionales a seguir los pactos implícitos en esas relaciones y a aceptar los códigos que rigen ese trato tan peculiar, pero con la suficiente inteligencia como para mantenerse, personalmente, al margen de ese mundo impostado y pretencioso.

Pero el mundo universitario, particularmente el que configuran sus superiores jerárquicos, a los que debe contentar y obedecer si quiere seguir disfrutando de su estatus académico, no es el único calvario que debe recorrer Dixon, que en su desempeño con las mujeres no es mucho más afortunado.

Rechazado o, peor, tomado a broma por las mujeres que podrían interesarle, es sometido a verdaderos estados de sitio por momificadas esposas de catedráticos y por colegas inteligentes pero de interés sexual nulo; en este grupo, como muestra, se halla el caso de una supuesta novia cuya relación prematrimonial tiende al infinito y que parece estar esperando unos sucesos que nadie conoce y que, probablemente, caso de suceder, pasarían por alto sin ser identificados.
Y cerraría el círculo de sus pesares la comunidad de alumnos, esos seres estúpidos cuya tarea vital es darle trabajo, particularmente el grupo de los listillos, esos monstruos superpreparados especialistas en cuestionar sus conocimientos y sus aportaciones académicas.Amis teje su novela en base a una sucesión de diálogos ocurrentes sostenidos por personajes más o menos inteligentes pero siempre ingeniosos, cuya fluidez ahorra al narrador largas peroratas acerca de los acontecimientos y que sirven para caracterizarlos con mucha más precisión que las más detalladas descripciones.

El humor de Amis se sostiene sobre dos pilares: la sucesión de situaciones que pueden mover a la sonrisa pero que, a diferencia de otra literatura cómica, jamás traspasa la frontera del absurdo; y el uso de un estilo que busca la comicidad desde y entre la elegancia y la finura, pero que evita el trazo grueso y la astracanada forma.

Joan Flores Constans

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