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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Kingsley Amis: «Lucky Jim»

Kingsley Amis fue un extraordinario escritor, incluso desde sus comienzos, como se demuestra en «Lucky Jim», la novela que Impedimenta ha tenido el acierto de recuperar en una nueva traducción y manteniendo su título original.

Muy probablemente ustedes hayan leído o conozcan al novelista británico Martin Amis, aclamado autor de títulos como Dinero, La información, Tren nocturno, o La zona de interés, que forma parte de un brillante grupo de escritores ingleses, lanzados en 1983 por la revista londinense Granta, e integrado, entre otros, junto a Amis, por Ian McEwan, Julian Barnes, William Boyd y Salman Rushdie. Pero a Martin Amis de casta le viene al galgo. Antes que él, estaba su padre, Kingsley Amis (1922-1995), perteneciente a un grupo no menos brillante que el de su hijo, que saltó a la palestra literaria en los años cincuenta del pasado siglo y al que se ha denominado angry young man (jóvenes airados), que cuenta con nombres señeros en el teatro como Arnold Wesker o John Osborne, autor de la celebérrima pieza Look Back in Anger (Mirando hacia atrás con ira), precisamente inspiradora del calificativo para el grupo. Un grupo que pretendía cuestionar el establishment y convertirse en un revulsivo.

En su momento, Kingsley Amis alcanzó un gran éxito, conseguido ya desde su primera novela Lucky Jim (1954), que obtuvo una magnífica acogida por parte de crítica y público y fue galardonada con el Premio Somerset Maugham. A ella le siguió una copiosa obra, constituida por una veintena de novelas, numerosísimos relatos, poesía, memorias y ensayo, género este último en el que destaca Why Lucky Jim Turned Right (Por qué Lucky Jim torció a la derecha, 1967), donde Kingsley Amis explica su rechazo del comunismo, en el que había militado en su juventud. Su hijo, Martin, abordaría muchas décadas después, en Koba el Temible, el fenómeno de la aquiescencia de un nutrido número de intelectuales, entre ellos su progenitor, hacia la URSS y el estalinismo.

Hoy, en buena medida, Amis padre ha quedado un tanto eclipsado por su hijo y su fama, y quizá también por las críticas que desde la izquierda recalcitrante se vertieron contra él, tachándole de reaccionario y poco menos que “fascista”. En cualquier caso, el olvido es a todas luces injusto. Kingsley Amis fue un extraordinario escritor, incluso desde sus comienzos, como se demuestra en Lucky Jim, la novela que Impedimenta ha tenido el acierto de recuperar en una nueva traducción y manteniendo su título original. En el mismo sello, el lector puede encontrar sus Cuentos completos, no recopilados en español hasta esa edición, y su polémica novela Stanley y las mujeres, aparecida tras su tormentoso divorcio de su segunda mujer, la también escritora Elizabeth Jane Howard.

Lucky Jim la protagoniza Jim Dixon, un profesor universitario en precario que ve peligrar su puesto como docente de Historia Medieval. Para evitarlo tendrá que publicar como sea y con rapidez un artículo rigurosa y canónicamente académico que impulse su aceptación en la comunidad académica, con la que la relación, por ambas partes, no es precisamente dulce. Y, sobre todo, rompa los recelos del jefe de su departamento, el pedante profesor Welch, que no tiene de su subordinado un buen concepto.

Pero no solo esto ocupará los desvelos de Jim Dixon. También se debate entre dos mujeres, su compañera Margaret Peel que intenta recuperarse de un intento de suicidio motivado por la ruptura con su novio, y Christine Callaghan, pareja de Bertrand, hijo de su superior en el departamento. Y, para colmo de males, ha de enfrentarse un día sí y otro también a unos alumnos irrespetuosos. Entre unas y otras cosas, Dixon se ve envuelto en una serie de avatares y situaciones complicadas, no exentas de sorpresas.

Kingsley Amis nos presenta una de las primeras novelas de campus —ámbito que conocía de primera mano, pues fue catedrático de universidad—, pionera en un género en el que brilla especialmente la literatura británica -ahí está David Lodge. En Lucky Jim, Amis despliega a raudales un humor cáustico, incisivo e inteligente. Una lectura hilarante que, además, no solo aviva la risa.

Ángela Pérez

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