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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
«Lucky Jim»

«Lucky Jim» deslumbró en su momento porque contenía un humor tremendamente ácido que le hacía destacar entre el resto de novelas sobre el mismo tema.

Un Kingsley Amis en su mejor momento ganó en 1955 el prestigioso premio Somerset Maugham con Lucky Jim, novela que es un retrato tremendamente mordaz, en ocasiones despiadado, del mundo académico más retrógrado. La historia central de esta novela que ahora ofrece Impedimenta en nueva traducción a cargo de Eder Pérez Garay es la de Jim Dixon, un joven de familia humilde que intenta abrirse paso en el estirado mundo académico. Para ello tendrá que cortejar a una compañera llamada Margaret, pero sobre todo aguantar las pedantes excentricidades del profesor Welch, jefe de su departamento y quintaesencia de la universidad más arrogante, rancia y despótica. Para intentar conseguir sus objetivos, Jim Dixon entrará en una jungla de fiestas, reuniones clave y ritos de la vida universitaria que siempre observará con recelo y hasta resentimiento.

Lucky Jim deslumbró en su momento porque contenía un humor tremendamente ácido que le hacía destacar entre el resto de novelas sobre el mismo tema. Con el tiempo, hay lectores que entran en el juego propuesto por Kingsley Amis y otros que no: hay quien disfruta de la corrosiva visión del mundo de Jim Dixon, un tipo que siempre piensa lo peor de todo el mundo, y quien le ve directamente como un narrador antipático que posee una visión demasiado pesimista del mundo.

La pintura que Kingsley Amis (padre del actual novelista de éxito Martin Amis) realiza de las duras fronteras que dividen las clases sociales en el Reino Unido sigue siendo tremendamente interesante, entre otras cosas porque aún queda mucho de ello en la sociedad británica. El narrador formó parte de un grupo literario de mucho interés y escasa divulgación que fue conocido como los angry young men (jóvenes airados), entre los que se encontraban grandes autores como John Braine o mi idolatrado Alan Sillitoe, el escritor de esa joya llamada La Soledad del Corredor de Fondo. Estos jóvenes airados que tan buenas novelas despacharon creían en la lucha de clases, y en cómo esa impermeabilidad entre unas y otras capas hacía mucho daño a su país.

Kingsley Amis escribió veinte novelas, un buen número de libros de poesía y unas memorias de lo más interesantes, pero sin duda “Lucky Jim” es la cúspide de una carrera que acabó con su muerte en 1995. Es muy grato volver a verle en las librerías.

Rafael Ruiz Pleguezuelos

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