cabecera 1080x140
Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
La Historia se repite porque repetimos la historia

Esta convicción parece haber llevado al reconocido autor alemán a escribir esta novela, cuyo título original es Der Überläufer, literalmente El que se cambia de bando. Y es que Walter Proska se encuentra, en la Segunda Guerra Mundial, en idéntica situac…

Esta convicción parece haber llevado al reconocido autor alemán a escribir esta novela, cuyo título original es Der Überläufer, literalmente El que se cambia de bando. Y es que Walter Proska se encuentra, en la Segunda Guerra Mundial, en idéntica situación que Adomeit. Como si de un déja vu se tratara, el lector asistirá a la misma escena, cuando, en retrospectiva, se adentre en los acontecimientos narrados, protagonizados por Proska.

Escrita en 1951 y rechazada por varias editoriales en 1952, la que era la segunda novela del entonces prometedor autor quedó olvidada. Solo sesenta y cinco años después ha podido ver la luz, recuperada entre los manuscritos del legado literario de Lenz, custodiado en Marbach, y ha sido aplaudida en su país por la crítica, casi sin fisuras.

Y es que El desertor es una novela de guerra atípica: la acción no se desarrolla en el frente sino en la retaguardia, en una pequeña población donde el soldado Proska, ha sido destinado a una reducida unidad del ejército alemán para proteger la línea de ferrocarril. Siegfried Lenz (Lyck, Prusia oriental, 1926 – Hamburgo, 2014), como su protagonista originario de Lyck y desertor, crea un escenario alejado de la primera línea de fuego, para propiciar un ambiente distinto entre el puñado de personajes, atrincherados en el bosque a las órdenes de un cabo zafio. Exceptuando algunos azarosos encuentros con partisanos, el tiempo transcurre con agobiante y tensa lentitud en un lugar aparentemente abandonado, donde los soldados se entregan al diálogo existencial o caen víctimas del desquicio. Así, a través de las conversaciones entre Proska y el intelectual del grupo (Kürschner, alias Pandeleche), el autor relativiza el concepto de enemigo, plantea la reflexión sobre el deber, el juramento, la fidelidad a una causa, la conciencia, o la culpa inherente a la actuación humana; no cabe duda de que Lenz quiso escribir un texto antibélico que, en el momento en que decidió publicarlo, difícilmente pudiera haber sido bien acogido, no solo por el hecho de que el público alemán no fuera receptivo entonces a temáticas de guerra, sino porque, en unos años en que la Guerra Fría estaba claramente declarada, podía comprometer a la editorial apostar por un desertor que abandona el ejército alemán para pasarse al bando soviético. Las razones del rechazo editorial fueron sin duda políticas y ajenas a la calidad del texto, que en un principio el sello Hoffmann und Campe había celebrado con entusiasmo.

Con escrupulosa distancia para extremar al máximo la objetividad, la voz de un narrador omnisciente conduce la trama descriptiva, en la que se intercalan los diálogos de los protagonistas, que en ningún momento caen en el melodramatismo. Tampoco la relación con Wanda, el personaje femenino del bando enemigo, de quien se enamora Proska, adopta este registro ni su contrario. Lenz no solo lo evita, sino que intercala en alguna ocasión el sarcasmo y situaciones rayanas en lo absurdo y lo onírico, que recuerdan algunos cuentos de la posguerra alemana inmediata o cierta escena de la pieza teatral Drauβen vor der Tür (Fuera ante la puerta), de Wolfgang Borchert.

La novela es indudablemente, entre las de temática bélica, un texto singular; sin embargo una no puede sustraerse a la sensación de que, en lo formal, su autor explora caminos novedosos con cierta reserva. Lenz no aborda con suficiente decisión los diferentes registros estilísticos que tantea, que son una de las mayores cualidades del texto. El capítulo final, que da cuenta de la vida seis años después de la guerra, no deja opción a la esperanza: la camarilla, como Proska denomina al poder establecido que dirige las vidas del ciudadano de a pie, vuelve a mover los hilos a su antojo, independientemente del color de la ideología.

La traducción que publica el sello Impedimenta incluye una nota editorial del original alemán (ed. Hoffmann und Campe), que da cuenta de la génesis de la novela, así como de las modificaciones que realizó el autor sobre la primera versión, siguiendo los consejos del germanista Otto Görner. La que ha llegado a nosotros es la segunda versión, en la que Lenz amplió sobre todo la segunda parte, dedicada a la deserción y redujo la primera, más extensa, sobre los partisanos.

Siegfried Lenz ha obtenido innumerables y prestigiosas distinciones y es conocido sobre todo por sus narraciones cortas y sus novelas, si bien también ha publicado ensayo. Muchos de sus textos han sido llevados al cine.

El autor ha sido ampliamente traducido al español y alguna de sus obras al catalán.

Anna Rossell

Scroll Up