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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Una historia singular

Tras el éxito experimentado gracias a la adaptación cinematográfica, de la mano de Isabel Coixet, de su obra La librería, la editorial Impedimenta vuelve a rescatar un trabajo literario de Penélope Fitzgerald, A la deriva, precisamente la novela que la catapultó a los altares de las letras inglesas.

En esta obra, la autora inglesa se sirve de su experiencia residiendo durante dos años en una «casa flotante» en el Támesis, para tomarla como escenario para los personajes de esta novela. En concreto, la zona de Battersea Reach es el nombre del inhóspito lugar, sometido a las mareas del río, donde habitan Nenna James y sus dos hijas, Martha y Tilda en un barco llamado «Grace»; donde conviven en armonía junto al resto de miembros de su extravagante vecindario como el atildado Richard Blake y su esposa; el despreocupado Maurice, el pintor de marinas Sam Willis o el director de una pequeña empresa jubilado que responde al apellido de Woodrow.

Ante este sorprendente y atípico paisaje se desarrolla A la deriva, en un ambiente que se caracteriza por las peculiaridades que conlleva vivir en embarcaciones varadas y en un lugar donde los protagonistas de esta ficción se sienten libres, viven bajo su propia bandera de la moralidad, pero también acarrean incomodidades, insalubridad y la necesidad de lidiar con un entorno, en ocasiones hostil, tanto desde el punto de vista de las condiciones climáticas, como por el deterioro social que los rodea.

La joven canadiense Nenna y sus pequeñas, de once y seis años, luchan por sobrevivir ante estas adversidades y no se les da nada mal, a pesar de que no cuentan con medios económicos y de que su marido y padre, Edward, las abandonó a su suerte ante su negativa a vivir en un barco. Sin embargo, para Martha y Tilda su existencia transcurre como una aventura diaria, buscan tesoros que arroja el mar, se mueven con libertad y, además, se dedican a hacer novillos a diario, puesto que «no pertenecen ni al agua ni a la tierra firme».

Penélope Fitzgerald construye en este trabajo narrativo toda una serie de personajes aparentemente frágiles y vulnerables, pero con una extraordinaria capacidad de resilencia, algunos maltratados por el destino y otros que han elegido libremente actuar de manera escéptica ante las normas sociales.

Situado a comienzos de la década de los sesenta y con un estilo trágico, casi podríamos decir melancólico, pero salpicado constantemente de fina ironía, esta escritora muestra el transcurrir de un grupo de personas despreocupadas, dadas a la excentricidad, pero que no pierden la conexión con la realidad, ni siquiera las protagonistas infantiles de A la deriva, como bien se observa en una de las afirmaciones de Martha: «¿No sabes que todo lo que aprendas, y todo lo que sufras, te resultará útil en algún momento de la vida?».

Un trabajo literario para dejarse llevar y disfrutar de una singular historia.

Ángela Belmar Talón

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