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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
El actor que sigue dando miedo

Las propuestas de esta semana: una novela sobre el salvaje oeste, una sobre intensidad amorosa, un Stephen King con acento francés, una autobiografía de lectura perturbadora...

Quien más quien menos, ha tenido cerca un día alguna obra de Stephen King. Por lo común, gracias al cine, que tantas novelas suyas ha popularizado: desde Carrie (1976) hasta la reciente Cementerio de animales. Así hasta una cuarentena de filmes que se han ido inspirando en una serie de fantasías mortíferas en las que una realidad tangible acababa bifurcándose en un horripilante desarrollo. Y parte de esa concepción literaria del género del horror King se la debió a un autor hasta entonces desconocido para nosotros y al que él admiró en su juventud, Thomas Tryon, que a su vez tuvo una andadura interesantísima y con cierto paralelismo cinematográfico. Con tan solo diecisiete años, Tryon se enroló en la Marina de Estados Unidos, en la que sirvió tres años, durante la Segunda Guerra Mundial, para más tarde graduarse en Bellas Artes en la Universidad de Yale y hacerse actor, llegando a trabajar a las órdenes de Otto Preminger y George Cukor. Es en el año 1969 cuando deja este mundillo y se dedica a crear historias de horror y de misterio, y su debut no puede ser más rotundo: El otro, en 1971 (con traducción de Olalla García), se convierte en un superventas y Robert Mulligan lo lleva a la gran pantalla poco después.

La telepatía de la abuela

El argumento no podía ser más adecuado para una buena cinta de terror, para inspirar lo que King empezaría a desarrollar pocos años más tarde. Así, durante el verano de 1935, en un tranquilo pueblo de Nueva Inglaterra, se suceden unas cuantas muertes en el interior de una misma casa, desde aquella en la que el padre cae por unas escaleras, hasta la de un muchacho que queda ensartado en una horca en el granero, pese a que el jardinero asegure que guardó la herramienta en su sitio. Y, como fondo, unos protagonistas de lo más inquietantes: unos gemelos que, en realidad, presentan caracteres opuestos, lo que no impide que tengan una conexión especial que podría considerarse telepática a partir de un juego que les enseñó su abuela.

Por todo ello, a veces la narración tiene un tono de novela juvenil excesivo y se entra en materia terrorífica tal vez demasiado tarde, pero hay que dar tiempo a asimilar cómo esos niños de nueve años, Niles y Holland, llevan a cabo unas travesuras que contrastan con un horror reinante, latente. Con el aislamiento de la madre en su habitación del segundo piso, con la desaparición de un bebé y otros asuntos truculentos, caso del dedo cortado del padre en el que llevaba un anillo y que en la narración tiene un peso preponderante.

sobre el autor

Thomas Tryon fue actor y escritor de ciencia-ficción y terror; algunas de sus obras se adaptaron a la pantalla grande

ideal para…

reconocer a un autor notable en su primera traducción al español

defecto

La novela exige a un lector muy específico

una virtud

La sensación de intranquilidad que logra transmitir el autor

puntuación

8

TONI MONTESINOS

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