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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Novela sobre ausencias

«El hecho de que el protagonista fuera un hombre me permitió llevar las cosas al extremo. Me alejé del narrador y fue más fácil adoptar su voz».

Convertida en el título más vendido por Impedimenta la pasada Feria del Libro de Madrid, El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes es la primera novela de la escritora moldava Tatiana Tibuleac. Una historia surgida a partir de los recuerdos de Aleksy, que para paliar su bloqueo artístico, su psiquiatra le recomienda revivir el último verano que vivió con su madre en un pueblo francés cuando sabían que tenía cáncer. «La gente necesita un golpe, una tragedia, un amor loco… que ponga tu vida patas arriba y te permita valorar lo importante. Pensé mucho en la enfermedad. Quería que la madre desapareciera de una manera u otra, porque se ha escrito menos sobre la reconciliación con alguien que ya no existe. El cáncer sirvió de intermediario. Pero es sobre todo una novela sobre las ausencias a lo largo de la vida».

Para Tibuleac cualquier relación maternofilial suele ser más complicada de lo que se dice. «Muy pocas veces es amor, odio o reconocimiento puros. Siempre me he visto rodeada de historias de madres que no se sienten suficientemete queridas y respetadas por sus hijos, y viceversa. Para mí la maternidad llegó con un asombro y un gran miedo a no hacer las cosas como debía. Y me sorprendió la paleta de sentimientos que una experimenta. Cuando empecé a escribir la novela tenía en mente a mi hijo, al que de forma inconsciente quise dejarle unos mensajes para cuando sea mayor. El hecho de que el protagonista fuera un hombre me permitió llevar las cosas al extremo. Me alejé del narrador y fue más fácil adoptar su voz. Y pensé en el título porque si tenía que buscar un símbolo, qué mejor que los ojos. Hemos aprendido a mentir mejor conpalabras que con la mirada».

Álex Oviedo

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