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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

En Corazón que ríe, corazón que llora, Maryse Condé cuenta su infancia y adolescencia entre Guadalupe y París. En una serie de peripecias llenas de encanto y desparpajo, relata su educación en una familia orgullosa de haber dejado atrás el destino aciago de la población negra. En el liceo de París, una profesora bienintencionada y defensora de la multiculturalidad le pidió a la pequeña Maryse que hiciera una presentación de un libro de su tierra, y todo lo que esta encontró fueron relatos de esclavitud, algo tan ajeno a ella y a su experiencia como a sus compañeros. ¿Qué hacer? ¿Asumir una identidad en la que no se reconocía? ¿Adoptar, así, el rol que todos los blancos esperaban de ella? «Me dio por pensar, indignada, que la identidad era un vestido que tienes que ponerte, lo quieras o no». A diferencia de sus compañeros, ella tuvo que escoger una identidad. El color de su piel no le dejaba demasiadas opciones.