En «El minero» Soseki nos presenta a uno de sus prototípicos antihéroes, un joven que acaba de terminar sus estudios y no sabe qué hacer con su vida. El libro es un relato en primera persona, así que nuestro protagonista sobrevivió a la experiencia y la recuerda como “la época más agitada de toda mi vida” y “precisamente porque ahora soy capaz de contemplar aquel viaje a la mina como un sueño de otro tiempo, puedo escribirlo con cierta claridad”.

