La intensidad de la juventud y el estallido multicolor de la década de los ochenta se mezcla con los rencores de las expectativas no cumplidas y los desengaños amorosos. Todos los personajes de El libro y la hermandad tienen motivos para querer huir o para preferir quedarse y casi todos esconden algo: uno de ellos, la figura fascinante y casi sagrada que acostumbra a incluirse en las novelas de Murdoch, debe escribir un libro financiado por los demás y con ese pretexto se revoluciona el universo a un lado y a otro de los barrotes de esa jaula vital que los contiene a todos.

