En él, folklore y experiencias autobiográficas se entremezclan en una historia que, con gran ironía, reflexiona sobre el miedo a la vejez, sobre los estereotipos femeninos, y sobre cómo la vejez femenina ha sido
abordada en la cultura colectiva. Como eje, Ugrešić sitúa a la figura de Baba Yagá, la bruja eslava que, aunque la novela define como escasamente conocida (más allá del nombre) para “el lector corriente que no sea eslavo”, guarda similitudes con otros muchos mitos y leyendas extendidos por el mundo y puede “entreverse en los culebrones televisivos, en las series de ciencia ficción, en los foros de Internet y en los videojuegos; en Lara Croft, Buffy Cazavampiros y Harry Potter.

