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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

El narrador presenta hoy en Gil, ‘Esta es tu casa’, nueve relatos en los que convierte su vivienda familiar de Ribadesella en territorio de ficción

Jon Bilbao (Asturias, 1972) ha convertido una casa real en territorio de ficción. La vivienda familiar de Ribadesella en la que creció, levantada en una ladera frente a la ría y rodeada de cuevas, es el centro de ‘Esta es tu casa’ (Impedimenta), su nuevo libro y el que considera más personal. Nueve relatos atravesados por la memoria, la infancia, los muertos, los secretos y el miedo vuelven a ese espacio, capaz de ser refugio y amenaza, y en el que realidad y ficción han terminado por superponerse. El escritor asturiano presenta esta obra hoy, martes, en la Librería Gil, a las 19.00 horas, acompañado por la periodista y escritora cántabra Marta San Miguel. En sus páginas reaparecen personajes y lugares de libros anteriores, incluido un Jon Bilbao convertido en alter ego.

–Ha dicho que ‘Esta es su casa’ es su libro más personal. ¿Qué ha puesto en él que había dejado fuera en los anteriores?

–Bueno, todos son muy personales pues desde hace un tiempo vengo trabajando con unos personajes, en particular con uno que se ha convertido en una suerte de alter ego mío, al que he ido prestando rasgos biográficos, incluso la casa donde nací y me crié. En este caso he abundado en la biografía de este personaje, que a su vez es la mía, implicando a algunos miembros de la familia y personas de los alrededores, y profundizando en las emociones relacionadas con ese espacio físico, la casa donde crecí, y al mismo tiempo espacio de ficción. Ambos se superponen en este libro.

–Esa casa está en Ribadesella, donde pasó su infancia –actualmente vive en Bilbao– y a la que vuelve con frecuencia. ¿Cuándo empezó a verla como un espacio literario?

–Empecé a ver esta casa como espacio de ficción hace ya cuatro libros, al escribir el último capítulo de ‘Basilisco’. En aquel momento estaba cansado porque la escritura había sido muy fatigosa y había requerido una enorme cantidad de documentación. Decidí ambientar aquel capítulo en el lugar del mundo que mejor conozco y no tener que estar tirando de libros o de internet a cada párrafo. Elegí mi casa y se la presté al protagonista. Resultó ser una experiencia no solo cómoda, sino placentera, que me abrió horizontes narrativos nuevos. Un lugar que previamente estaba estéril desde el punto de vista narrativo, arrasado por la cotidianidad, al escribir sobre él comencé a verlo de manera muy diferente.

–Entonces, ¿podría situarse ahí el origen de ‘Esta es tu casa’?

–Sí, podríamos ubicar en aquel último capítulo de ‘Basilisco’ el origen de ‘Esta es tu casa’, porque descubrí un lugar con el que me lo estaba pasando muy bien, volviendo a jugar como de niño. Esa casa en Ribadesella, en una ladera rodeada de vegetación, delante de la ría y con cuevas alrededor por el yacimiento de Tito Bustillo, cuando eres niño es un escenario de juego maravilloso e inagotable. En el libro he recurrido a ello para distintos tipos de narración: dramas familiares, tragedias de posguerra, una historia de terror, un thriller psicológico o una historia de venganza, ambientadas en el mismo lugar como una prueba de estrés para ver cuánta y qué tipo de ficción soporta el escenario.

–Como apuntaba anteriormente en varios relatos aparece un personaje llamado Jon Bilbao. ¿Hasta dónde llega usted y dónde empieza la ficción?

–A mí mismo me resulta difícil marcar una línea clara y tampoco me interesa delimitarla. Hay rasgos de comportamiento que le he prestado, pero sobre todo datos biográficos: dónde estuvo, dónde trabajó, a dónde viajó, dónde vive. En cuanto al carácter, no es que seamos la misma persona. Hay aspectos de ese alter ego que me parecen loables y de los que carezco, y hay aspectos bastante criticables que, eso sí, comparto plenamente con él.

–Memoria e infancia tienen mucho peso en estos relatos. ¿La memoria le interesa por lo que conserva o por lo que se deforma con los años?

–La memoria me interesa por cómo se construye, por esa capacidad inconsciente que tenemos de ir limándola para eliminarle aristas y puntas y poder almacenarla de forma más cómoda. Esto lo compartimos todos, pero creo –y subrayo lo de creo porque no tengo la certeza– que cuando te dedicas a la ficción lo haces de manera más acusada y menos consciente aún, por una deformación profesional que te lleva a llenar los huecos, contextualizar y dar estructura a esos fragmentos inconexos de memoria para construir con ellos un relato.

–Vivimos un momento en el que tener una casa se ha convertido para mucha gente en algo inalcanzable tal y como estamos viendo estos días en los informativos. ¿Ha cambiado también nuestra idea de la casa como lugar de seguridad y pertenencia?

–No, en absoluto. La casa es el lugar donde más seguros deberíamos estar o sentirnos. Puede ser lugar de refugio, desahogo o conflicto, pero por encima de todo buscamos estar cómodos y aspiramos a tener un hogar que satisfaga esa necesidad.

–Lo doméstico en sus libros puede volverse inquietante. ¿Le interesa más el miedo que nace de lo que conocemos o el terror abiertamente fantástico?

–Me interesa el cuestionamiento de lo cotidiano: Mostrar aquello que vemos, hacemos o pensamos todos los días sin preguntarnos por qué de un modo que nos permita verlo como algo nuevo y cuestionárnoslo, encontrando en lo estéril algo que invite a nuevas reflexiones e interpretaciones.

–En ‘Esta es tu casa’ conviven muertos, secretos, episodios históricos y elementos fantásticos. ¿Qué le permite lo fantástico que no le da una narración más realista?

–Lo fantástico permite reflexionar sobre la realidad a otro nivel o ver lo cotidiano con ojos nuevos. Lo que me atrae es su aspecto disruptivo y cuestionador de la realidad, no el elemento puramente escapista o espectacularizador.

–Vuelve al relato, un género que ha cultivado toda su trayectoria. ¿Qué encuentra en el cuento que no le da la novela?

–En el cuento encuentro sobre todo la comodidad de saltar con soltura de una historia o idea a otra sin quedarme en un único proyecto durante años. Yo me muevo en un terreno intermedio: los relatos del libro, aun siendo independientes y autoconclusivos, se apoyan unos en otros. Reaparecen lugares, personajes e ideas que se complementan, contradicen o matizan. Esta multiplicidad de enfoques sobre unas mismas ideas me resulta más cómoda en el relato que en la novela.

–¿Todos esos lugares y personajes que reaparecen volverán en próximos proyectos?

–La verdad es que no tengo un proyecto vital cerrado, vivo en continuo aprendizaje. Lo que sí tengo claro es que de momento voy a dejar descansar estos lugares y personajes porque no reaparecen en los proyectos que tengo entre manos.

–¿Y de esos proyectos puede adelantar algo?

–Todavía no, están demasiado verdes. No es por no compartir información, sino porque apenas son esbozos e ideas y lo que diga ahora dentro de un mes puede haber cambiado completamente.

—ROSA M. RUIZ