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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)
Aire con diamantes – «Poesía esencial», de Mircea Cărtărescu – Babelia

Poesía esencial reúne poemas elegidos expresamente por el autor rumano entre cinco de sus libros. Sus versiones en castellano ascienden en espiral y tejen los hilos dinámicos de palabras sin tiempo

Antes de ser el novelista más importante de su generación y una de las figuras más premiadas de la narrativa europea, Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956) escribió poesía compulsivamente. Admirador de la generación beat, de Bob Dylan y los Beatles, sus poemas fueron considerados subversivos por la dictadura de Ceausescu, como cabía esperar de un joven enamorado de Natalie Wood, deslumbrado por Occidente e integrante de la generación blue jeans rumana. Muchos poemas parecen letras para una música no escrita, melodías con un “aire con diamantes”. Entretejiendo el realismo y el sueño, la memoria y el mito, la ironía y la parábola, la épica y la lírica, su poesía brilla en la ausencia de límites: “pues el amor es todo / y el todo está hecho sobre todo de nada”. Siempre ha reiterado su creencia en la poesía como forma especial de pensar y ver las cosas, una “visión oblicua” del mundo tan inesperada como la de un niño.

Alrededor de la treintena, decidió no componer más versos, aunque su prosa tiene siempre una definitoria naturaleza poética. Desde 1980 hasta 2020, ha publicado nueve libros de poesía, algunos ya escritos 20 años atrás. Poesía esencial reúne poemas elegidos expresamente por Cărtărescu entre cinco de sus libros (Faros, escaparates, fotografías; Poemas de amor; Todo; Amor, Nada), publicados entre 1980 y 2010. No incluye parte de sus poemas por, como él mismo reconoce, dificultades de traducción al estar hondamente enraizados en la lengua, la reescritura de la tradición y el imaginario poético rumanos. Los elegidos perfilan su autorretrato, el atrevido y animado dibujo de su escritura: narrativa, irónica y humorística, doblemente fantástica, a la vez excelente e imaginativa, su poesía crece alimentada por registros y recursos (desde la intertextualidad hasta la inclusión de jergas, hablas cotidianas y lenguajes que van de la prensa a los medios audiovisuales) capaces de transfigurar los detalles más pequeños e invisibles de la realidad, de lo imaginado y lo soñado.

Un mundo reflejado en la amplitud alucinatoria de las cosas más corrientes y ordinarias, como en ese “juego amoroso” de un fregadero que “perdió el seso” y “se enamoró de una estrellita amarilla en la esquina de la ventana de la cocina”, una historia contada desde “el agujero de la cortina” por un narrador que una vez amó un coche “maravilloso (…) que vi una sola vez”. El relato crece entre lo terrenal y lo celeste, lo cotidiano y lo cósmico: “soy todos los espacios a la vez / soy tanto la existencia como todas las posibilidades / hablo con todas las palabras”. Cărtărescu crea una nueva narrativa poética, etérea y acuosa como “las corrientes de aire, como unas consignas líquidas”, pero material y sólida. Poemas poliméricos, tan escurridizos e incontenibles como un amor que “rompe el asfalto por las obras del alcantarillado / para asegurarnos una existencia decente”. Es casi una visión tomográfica de la existencia, una superposición de planos que, poema a poema, va mostrando por secciones el tiempo y el cuerpo de una vida: “soy un espejo deslizado a lo largo de un espejo”.

Solo podemos agradecer a Marian Ochoa de Eribe y Eta Htrubaru el elegante trasvase al castellano del juego de voces que, como luces de neón, iluminan el lirismo virtual de Cărtărescu, aunque a veces se eche de menos un glosario de términos, neologismos y referencias que ayuden al lector cuando estas rompen la fascinación de su lectura. Versiones que ascienden en espiral y tejen los hilos dinámicos de palabras sin tiempo que son de todos los tiempos y, a la vez, están en todas partes, como “un brueghel de terciopelo”.

—Antonio Ortega, Babelia

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