Laie, la tienda-librería del Caixaforum de Zaragoza, cita el próximo 6 de agosto a los amantes tanto de la literatura como de los fenómenos astronómicos.
ZARAGOZA. Desde tiempos inmemoriales, el baile de los astros ha cautivado a los creadores y los artistas. En la historia de la literatura hay infinidad de ejemplos –desde Homero a Shakespeare pasando por Virginia Woolf o María Moliner– de escritores que han tratado de atrapar la magia de los eclipses en sus novelas, poemas e íntimos diarios. Mirar al cielo, al sol, a la luna y, de reojo, a las páginas de unas cuantas lecturas relacionadas con el eclipse es lo que propone Laie, la tienda-librería del Caixaforum zaragozano, que con motivo del fenómeno astronómico del 12 de agosto organiza un novedoso club de lectura. La cita es el próximo día 6 (18.30), unos días antes del que se cierna sobre Aragón la oscuridad momentánea, y la idea consiste en poner en común conocimientos y sensaciones en torno al eclipse, también, desde la experiencia lectora. «Es un club de lectura experimental, donde la ciencia, el mito y la imaginación se abrazan», explican los organizadores, que han dado en llamar a la actividad A la sombra del eclipse. La inscripción a la actividad es gratuita (hay 25 asientos), si bien la plaza se asegura adquiriendo la novela Los falsarios en el mostrador de la librería o en la web laie.es. Se trata de la principal de las lecturas en torno al eclipse, que han seleccionado entre muchos títulos la filóloga hispánica Sara Martínez y el responsable de Laie en Zaragoza Alberto Baeyens. «Los falsarios es un ensayo repleto de curiosidades y con sus buenas dosis de ficción. Su autor, Adolfo García Ortega, juega con los distintos planos y a veces no sabes muy bien qué cuenta realmente y qué es mera inventiva», explican sobre un título recién publicado por la editorial Impedimenta. Como lectura complementaria, Martínez y Baeyens han seleccionado Sin sol, una aproximación poética al primer eclipse solar total visible desde la península en más de un siglo. «Es la primera vez que organizamos un club de lectura pero, si va bien esta experiencia piloto, esperamos que sea cíclico y siempre asociado a momentos temáticos, efemérides o relacionado con exposiciones en el centro. No queremos que sea una presentación de libro, sin más, sino un club de lectura con un valor añadido», afirma Baeyens, al tiempo que agradece la confianza de Nagore Moreno –área manager de Barcelona– y Alfons Cuenca –técnico de libros de Laie en los Caixaforum–. Divulgación científica Será en la zona infantil de la librería, donde se retirarán algunas mesas para colocar las sillas y, también, una pantalla en la que poder proyectar imágenes de cara a debatir sobre un eclipse, cuyo último precedente en la península Ibérica se remonta a 1905. La criba de libros con este trasfondo no ha sido sencilla, pues «hay interesantísimos títulos de ficción de Stephen King o clásicos de Julio Verne, que también hubieran cuadrado. «Hicimos una investigación previa pensando en varios factores: que fuera un libro divulgativo, didáctico, con algún toque científico, que diera juego al lector… », comentan en el Caixaforum, donde ya hace pocos días se llevó a cabo con el auditorio lleno una charla del astrofísico Kike Herrero. «Es curioso que con las lecturas he descubierto mucha música en torno al eclipse: canciones de Björk, sin ir más lejos», cuenta Martínez, que teme que el mismo día 12, cuando se alineen de forma perfecta la Tierra y el Sol, todos los lugares con mejor visibilidad estén saturados de gente. «Después de la experiencia inmersiva que está siendo preparar el club de lectura, creo que me conformaré con leer las noticias del eclipse el día posterior», bromea. Su compañero dice que cree que verá el inusual fenómeno, que antaño era interpretado como fuente de presagios, desde el balcón de su casa, «acaso con una cervecita». Entre tanto, para antes y después de la cita del día 6, los expertos desvelan otras lecturas que les tienen embebidos. Baeyens está ahora con el No me acuerdo de nada, de Nora Ephron, «con un toque de humor muy newyorker». Martínez se está dejando llevar por Dorayaki, de Durian Sukegawa, «una lectura más calmada y menos científica».
—C. PERIBÁÑEZ

