Bilbao abre nuevos surcos en su mundo literario con ‘Esta es tu casa’ (Impedimenta), en el que lo extraño y lo cotidiano abrazan una correspondencia de proverbial afinación
Ya advirtió Jon Bilbao (Ribadesella, 1972) de que, tras el órdago novelístico que entrañó la saga conformada por Ba- silisco (2020), Araña (2023) y Matamonstruos (2024), en la que la historia del pistolero John Dunbar y los lugares (más o menos) comunes del western se aliaban con la autoficción más descarnada y la ciencia-ficción menos convencional (y en la que habría que incluir la novela corta Los extraños, publicada en 2021, por motivos evidentes), su inspiración se inclinaba por el regreso al relato, el género al que el autor consagró buena parte de sus primeros libros. La editorial Impedimenta lanzó el año pasado una avanzadilla proverbial con Antes del volcán, volumen que reunía sus primeras colecciones de cuentos además de tres inéditos; y, ahora, el mismo sello acaba de poner en circulación Esta es tu casa, con nueve relatos de nueva autoría que vienen a confirmar aquella intuición apuntada por Bilbao. Resulta interesante, de entrada, comprobar la mella que un proyecto narrativo como el de las cuatro novelas citadas, verdadera rara avis en la literatura española contemporánea, puede dejar en la escritura de un autor que decide volver a ajustarse a los códigos propios del relato. Y lo cierto es que, sí, hay algunas cuestiones muy estimulantes al respecto en Esta es tu casa. De entrada, aunque (aparentemente) muy diversos en cuanto a temáticas, los textos aquí reunidos constituyen un mundo para nada lejano del armado en las novelas anteriores: Jon, el personaje que permitió al autor buscarle las cosquillas a las convenciones de la autoficción, vuelve a ser aquí una presencia recurrente, unas veces como protagonista, otras en un discreto rango secundario; no en vano, la casa a la que alude el título, alzada en un pueblo marinero sobre un macizo lleno de cuevas, es la suya. Pero también hay referencias al propio Dunbar, y a algunos episodios que resultarán familiares a los lectores de la saga. Pero esto, en el fondo, es lo de menos.
La casa de Jon sirve de eje a relatos que tienen que ver con la posguerra revisada como cuento de terror (Lo que sucedió en la cueva), aproximaciones libres a la literatura fantástica (Experiencia no física), personajes expuestos a desconcertantes golpes del destino (Viven muchas personas ahí dentro, uno de los relatos más logrados del conjunto), nuevas vueltas de tuerca a la autoficción con desarrollos inesperados (Un fin de semana largo), la Historia reformada como consigna doméstica (Variación sobre un viaje en coche por Big Sur) y otros asuntos. En ellos, la casa es hábitat común, objeto de deseo, espacio soñado o lugar del recuerdo. Al mismo tiempo, sin embargo, todos y cada uno de los relatos abordan un tema común: el de la imaginación como preceptora de la experiencia, los cauces por los que cuanto vivimos y recordamos constituye un acto de creación mucho antes que la consecuencia de un designio externo, la evidencia de que la literatura es el ecosistema ideal para la mímesis de lo vivido y lo soñado. Si las novelas de la saga de John Dunbar obedecían al empeño de Jon Bilbao en pulverizar los géneros narrativos y sus convenciones, bajo la premisa de que no hay diferencias entre escribir sobre uno mismo o hacerlo sobre el personaje nacido de la invención más febril, ese mismo pulso se mantiene en Esta es tu casa de una manera mucho más sutil, mejor afinada, gracias al misterio asociado a la decisión de no contar que el relato permite frente a la novela. En estos cuentos, la misma imaginación que la conciencia pone en marcha cuando cree registrar experiencias nuevas o recordar las ya pasadas es la que activa historias en la que lo lírico y lo épico forman parte, exactamente, de lo mismo. Que estamos hechos de la misma materia que los sueños se demuestra, antes de nada, en lo que escribimos.
ç“No acierto a expresar lo que siento, pero, sin duda, no es miedo”, afirma uno de los personajes de Conversación en un gallinero. Las nueve historias de Esta es tu casa están surcadas de emociones difíciles de concretar en una realidad en construcción. Del mismo modo, no es la certeza, sino la extrañeza, la impresión que secunda el hecho habitual de ocupar el espacio doméstico. Si en la obra de Jon Bilbao lo más cotidiano y lo más raro se abrazan hasta confundirse, esa correspondencia alcanza aquí una especial precisión, bendecida por el silencio sobre el que se construyen los relatos. La vida de los seres humanos reales cobra en estos cuentos todas las imprecisiones, tentativas, ensayos y errores que atañen a los personajes de la ficción cuando cualquier autor de cualquier lugar del mundo escribe una historia. Así, Esta es tu casa puede reconocerse como un signo indiscutible del magisterio de Jon Bilbao y, quizás, como la síntesis mejor acabada de su obra, siempre en marcha, adscrita hasta el final a las vías del work in progress: digamos que había escribir todos y cada uno de los relatos y todas y cada una de las novelas que ha escrito Jon Bilbao para que un libro así fuese posible. Felizmente. Y los que quedan.

