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Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 (Grupo Contexto)

VERSIÓN PAPEL

ENCUADERNACIÓN
Rústica
FORMATO
14x21,8
ISBN
978-84-19581-31-0
PÁGINAS
320
PRECIO
23,95 €
EDICIÓN
COLECCIÓN
Impedimenta

Condé, Maryse

Historia de la mujer caníbal

Traducción de Martha Asunción Alonso

El marido de Rosélie acaba de ser asesinado. Abandonada a su suerte en Ciudad del Cabo, se siente una extranjera en tierra hostil, una sombra dibujada en el rostro de un país cuyas heridas siguen cicatrizando. Querría volver a su casa, pero ¿dónde está su casa? Nacida en Guadalupe, educada en Francia, el color de su piel la ha perseguido por cuatro continentes, y no hay lugar en el mundo que le haya dado tregua. Tras la misteriosa muerte de su marido, a su alrededor se desata una tormenta de habladurías, rumores y sospechas, y ella, que se ganaba la vida como pintora, ya no se ve capaz de pintar. Tampoco puede dormir, cuando siempre ha tenido el don de devolverle el sueño a los demás. Por primera vez, duda: ¿quién fue realmente su marido? En este relato de supervivencia, Maryse Condé desentierra una existencia de desarraigo y lucha, y demuestra una vez más que en la vida, por mucho que a veces lo parezca, nada es seguro ni definitivo.

Una novela sobre la soledad y la resistencia, donde la gran Maryse Condé vuelca la sabiduría, la belleza y la rabia de toda una generación. Una historia que explora la identidad y la exclusión con una perspectiva única, solo al alcance de una de las voces más respetadas de la literatura actual.

 

La prensa ha dicho

Condé, Maryse

La narradora Maryse Condé nació en 1937 en Pointe-à-Pitre, comuna francesa del archipiélago antillano de Guadalupe. Estudió en París y ha residido en diferentes países de África, especialmente en Mali, donde se desarrolla su saga Ségou (1985). Ver más

«Como un jardín nocturno, el relato de Condé es misterioso, evocador e inquietante.»

-—Donna Seaman, Booklist

«Un retrato psicológico de gran realismo, a veces insoportable, del dolor de una mujer tras el asesinato sin resolver de su pareja.»

-—Elizabeth Schimdt, The New York Times